Ene 08 2010

Jefes y libros

Categoría: Equipos, LibrosJuan @ 4:05 pm

Leyendo “The Pragmatic Programmer” me vino a la cabeza que este es un libro que daría a todo nuevo programador (especialmente a los que tengan poca experiencia) que fueran contratados por mi empresa. Esto, a continuación, me trajo recuerdos de uno de los mejores jefes que he tenido.

¿Qué hace de un jefe un buen jefe?. Una pregunta complicada que, seguramente, tendrá distintas respuestas dependiendo del carácter de la persona a quién preguntes. No creo que todos tengamos la misma idea de lo que es ser un buen jefe aunque, estoy seguro, habría muchas cosas en común.

En mi caso particular, esta persona era más otro miembro del equipo que un jefe típico que ve las cosas desde una perspectiva más alejada del trabajo diario del resto del equipo. Esto no quiere decir que no tuviera tareas distintas a las nuestras, que las tenía y muchas, pero siempre que podía, intentaba sacar tiempo y ayudarnos con nuestras tareas. Esta ayuda podía venir de muchas maneras: hablando sobre el tema, abriendo debate entre todos para ver cómo hacer las cosas mejor, cómo mejorar, haciendo preguntas incómodas (eso sí, dejando claro que quería saber por qué hacíamos esto y no lo otro y que no nos estaba desafiando. Decía: “I’m not challenging you, I only want to know why”), compartiendo su experiencia en temas parecidos, escuchando, mostrando apoyo, etc. Una persona que siempre estaba ahí para ayudar y sacar las cosas adelante cuando hacía falta y que marcaba cómo quería que fuese el equipo con ejemplo y hechos (no sólo con palabras).

Como os podéis imaginar, su relación con el equipo era más la de un colega (con el que salíamos a tomar cañas -por otro lado, debo mencionar que esto, en Finlandia, es bastante normal-) que la de un jefe, gerente o como lo quieras llamar y esto marca la diferencia. Algunos pensaréis que esto podría haber causado que perdiésemos nuestro respeto hacia él. Nada más lejos de la realidad. Lo que consiguió con esto fue un equipo muy cohesionado, que trabajaba muy bien junto y con un ambiente de trabajo excepcional.

También tenía las cosas muy claras y el carácter fuerte (lo que hacía que tuviese sus detractores en la empresa también, claro) pero esto, al menos para mi, no era impedimento para tener una buena discusión con él sobre cualquier tema aunque estuviese totalmente en desacuerdo conmigo. Nunca dijo, “esto se hace así porque lo digo yo” sino que intentaba convencer con razones y hechos y no con poder.

Cuando entramos en el equipo, lo primero que hizo fue regalarnos (de su bolsillo, por cierto), dos libros. Nunca he tenido una experiencia similar en ningún equipo o compañía en la que he trabajado. Fue un pequeño gesto (y esto, que quede claro, no le hace un buen jefe de por sí) pero, al menos para mi, marcó la diferencia y me causó una muy buena impresión.

P.D.: En caso de que os estéis preguntando, los libros fueron: “The fifth discipline” de Senge y “The Toyota Way” de Liker.

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